Blanche-Benveniste, C. (1998). Algunas características de la oralidad
El
objetivo del texto de Blanche-Benveniste (1998) consiste, tal como indica el
título, en caracterizar parcialmente la oralidad. En primer lugar, la autora
realiza una sucinta distinción entre lengua hablada y oralidad con el propósito
de explicar que privilegiará el empleo de este concepto y no de aquel, puesto
que la idea de “lengua hablada” ha sido referida generalmente a un sistema de
valores que a priori le asigna al
habla un estatus inferior respecto de la lengua escrita. La noción de oralidad,
en cambio, parece no verse afectada por dichos prejuicios. Tras esta
aclaración, la autora desarrolla una revisión histórica del concepto, hace
referencia a las representaciones de la lengua hablada y, finalmente, presenta
resultados de investigación vinculados con la oralidad.
1. Una breve reseña
histórica
Según
Blanche-Benveniste (1998), nuestras sociedades exhiben un fuerte vínculo con la
tradición de las lenguas escritas y es por esta razón que nuestra lengua
hablada ha sido solo recientemente considerada para estudios lingüísticos. En
general, la autora advierte que se considera como “verdaderas lenguas” a
aquellas que se escriben y, por esa y otras razones, la mayoría de los
lingüistas presta menos atención a las evidencias orales que a las escritras. En
definitiva, los estudiosos de la “competencia lingüística” consideraban menos
riguroso la atención a la performance oral
de los usuarios de la lengua.
2. Las representaciones de
la lengua hablada
La
autora continúa con su crítica al recelo con que se ha concebido a la oralidad,
indicando que sus características aportan evidencias indiviuales demasiado
marcadas –es decir, difícilmente sistematizables– y que los errores y titubeos
del habla oral impiden el objetivo de la lingüística (dar cuenta de la competencia
lingüística). Blanche-Benveniste (1998) sostiene que dicho recelo se sustenta
generalmente en ideas a priori o prejuicios sobre la oralidad que, al ser
estudiados más atentamente, buena parte de ellos se disipan.
Para
la autora, hay dos ideas preconcebidas con una raigambre particularmente fuerte
en las representaciones comunes de la lengua hablada, a saber, las leyes del
“menor esfuerzo” (simplificaciones, acortamientos, inacabamientos, etc.) y de
“expresividad” (reforzamiento de expresiones, repeticiones, redundancias, etc.).
Las leyes de este tipo, según Blanche-Benveniste (1998), no tienen el menor
grado de realidad.
3. Algunos resultados de
investigación
a) Los fenómenos vinculados a la producción de la oralidad
Las producciones orales:
· Son en gran medida análogas
a los borradores escritos o “pre-textos” en la medida en que exhiben enmiendas,
avances, retrocesos, comentarios, mezclas entre lengua y metalengua.
· Son fragmentarias, es
decir, no se producen de una sola vez sino por “trozos”.
· Son producciones que pueden
hacerse colectivamente cuando un hablante “toma la posta” de otro.
· Pueden requerir de
aproximaciones sucesivas.
· Muestran una organización
importante de ritmos (simetrías de sintagmas, simetrías inversas, figuras de
estilo no conscientes, etc.)
b) La percepción de la oralidad
Según
la autora, más que escuchar, los oyentes reconstruyen los enunciados en función
de las previsiones que se suele hacer sobre la lengua y sobre el grado de
probabilidad de cada elemento. Asimismo, en la lengua oral no se disciernen
palabras gráficas como en el caso de la lengua escrita, sino que sintagmas. Se
trata de un proceso de percepción diferente que opera atendiendo a unidades
mínimas.
c) Nuestro conocimiento de la gramática
“El estudio de las
producciones orales nos ha llevado a redefinir las unidades gramaticales que
utilizamos” (Blanche-Benveniste, 1998, p. 25). La autora plantea algunos
ejemplos de esto:
· Papel primordial de la entonación a la hora de
indicar agrupamientos y separaciones.
· Correlación como modelo de enunciado importante
(simetrías y oposiciones).
· Dislocación entre el léxico y la construcción
sintáctica.
· Organización en listas.
· Repeticiones y titubeos.
Para
concluir, la autora presenta una reflexión sobre los hechos de variación en gramática
y destaca el fenómeno de que un mismo hablante puede manifestar diferentes
formas de expresión de un significado: los usuarios escogen una u otra manera
en función de una situación contextual específica.
En
síntesis, la autora destaca la heterogeneidad del fenómeno de la oralidad y
considera que el estudio de las producciones orales puede renovar los
conocimientos de la lengua.
* * *
A partir de la lectura del texto, nos parece significativa la manera en que la autora da cuenta de cómo se concibe la oralidad tanto a nivel académico como en términos culturales. Blanche-Benveniste (1998) reconoce los prejuicios e ideas preconcebidas que conforman una comprensión reduccionista de la oralidad en el sentido de una modalidad menor y poco relevante para el estudio sistemático de la lengua. La teórica sostiene que el estudio de la oralidad posibilitaría proponer nuevas formas de comprender elementos lingüísticos básicos.
Desde el punto de vista didáctico, el texto que aquí fichamos aporta a la valoración de la oralidad y aprecia la diversidad de su uso tanto en diferentes individuos como en un mismo hablante. En el fondo, la idea que subyace a la propuesta de la autora es que la oralidad no constituye un impedimento para el estudio sistemático sino que consiste en una riqueza lingüística y cultural dada precisamente por su heterogeneidad; es esta diversidad la que, a nuestro juicio, debemos enseñar a apreciar en las aulas.
Gracias a la tecnología y a su acceso cada vez más amplio en nuestra sociedad, creemos factible incorporar cada vez más ejemplos de texto orales que respondan a aquel principio de heterogeneidad para así trabajar como docentes en el desarrollo de habilidades comunicativas efectivas. El texto de Blanche-Benveniste, cuya traducción al español data de hace veintiún años, parece exigir una lectura actualizada con el propósito de atender a los aspectos específicos de la oralidad para el español de Chile, así como considerar los nuevos medios de comunicación orales a los cuales acceden los alumnos.
Fuente:
Blanche-Benveniste, C. (1998). Algunas características de la oralidad. Estudios Lingüísticos sobre la Relación entre Oralidad y Escritura (pp. 19-28). Barcelona: Gedisa.