Wertsch, J. (1999). La acción mediada en el espacio social
En este
texto, Wertsch (1999) se reflexiona acerca de la distinción entre procesos
interaccionales sociales e individuales basados en la descipción de Vigotsky
(1981) del funcionamiento “intermental” e “intramental”. Tras ello, el autor se
enfoca específicamente en las interacciones en la sala de clases y propone de
manera crítica el modelo de la enseñanza recíproca como estrategia para un
aprendizaje efectivo.
* * *
Wertsch
(1999) sostiene que el concepto de acción social puede definirse de
acuerdo a dos criterios:
1. como una acción en que
participa más de un individuo en un contexto inmediato.
2. como toda acción per se en
la medida en que necesariamente debe ocurrir en un contexto sociocultural
específico (incluso cuando participe un único usuario de la lengua).
Según las categorías de
Vigotsky, la primera definición se relaciona con el plano intermental
del funcionamiento psíquico superior del individuo, mientras que la segunda con
el plano intramental. Con todo, cabe señalar que ambos planos están
estrechamente vínculados pues incluso este último retiene funciones de
interacción social propiamente dicha.
Posteriormente,
el autor explora los alcances del funcionamiento intermental en la interacción
social a partir de dos tendencias opuestas, pero que en cada caso están
presentes:
Intersubjetividad
|
Alteridad
|
Función unívoca
|
Función dialógica o
multívoca
|
·
Hace
refencia a una transmisión adecuada de significados.
·
Se
corresponde con la metáfora del conducto (Reddy, 1979).
·
Establece
un vínculo pasivo entre emisor y receptor sin desajuste de la información que
se transmite.
·
Se
trata de la generación de una perspectiva única, compartirda y homogénea
entre los interlocutores.
|
·
Señala
la generación de nuevos significados en el proceso de transmisión y
recepción.
·
Concibe
al texto como un “dispositivo de pensamiento” (Lotman, 1988).
·
Se
trata de la generación de una perspectiva dinámica, heterogénea y que supone
conflicto entre voces.
|
Wertsch
(1999) cita a Lotman (1988) para señalar que ambas tendencias, la intersubjetividad
y la alteridad, pueden hallarse en cualquier contexto sociocultural,
pero siempre una predominará sobre la otra. El autor sostiene que “todo texto
debe ser visto como algo que involucra tanto características unívocas […] como
tendencias dialógicas” (Wertsch, 1999, p. 185).
La
intersubjetividad y la alteridad en el discurso educativo
Los
estudios del discurso en el aula, afirma Wertsch (1999), evidencian que existen
géneros discursivos suficientemente estandarizados y rígidos y que los docentes
suelen hablar dos tercios de lo que se dice en el aula. Examinar las preguntas
que realiza el docente es una manera efectiva para caracterizar su discurso.
Según el texto, es posible identificar el siguiente tipo de preguntas.
1. Preguntas auténticas: son aquellas para las cuales el docente no tiene una
respuesta previa. Apuntan a los saberes y creencias propios de los alumnos y
los invitan a modificar la discusión en el aula. Según Nystrand (1997), este
tipo de preguntas contribuye a asignar un rol epistémico serio y significativo
a los estudiantes.
2. Preguntas de examen: son aquellas que suponen una respuesta correcta y,
por lo tanto, no alteran el sentido de la discusión ni se conciben como
dispositivos de pensamiento. Además, refuerzan la asimetría y la autoridad docente
y no estimulan realmente al logro académico.
Como puede advertirse, el
primer tipo de pregunta se vincula con la tendencia de la intersubjetividad y
el segundo con la alteridad.
La
enseñanza recíproca como discurso educativo
En el
contexto de la búsqueda de roles epistémicos serios y significativos para los
alumnos, Wertsch se refiere a la práctica de la enseñanza recíproca (Palincsar
y Brown, 1984, 1988), según la cual docentes y estudiantes asumen el papel de
guías de otros miembros del grupo para entender textos. Más específicamente,
consiste en que el docente modela las formas de diálogo y luego entrena a los
alumnos para que empleen dichas formas de discusión de manera relativamente
autónoma en contextos de discusión grupal.
Esta
tipo de enseñanza implica reorganizar la estructura de participación mediante
la asignación de compromisos, roles de poder y autoridad a los estudiantes con
el propósito de hacer más significativo su aprendizaje. La enseñanza recíproca
para la comprensión lectora se centra en las estrategias dialógicas de:
1.
Preguntar por el contexto del texto.
2.
Resumir para identificar ideas
esenciales.
3.
Aclarar para restaurar el
significado de un concepto, palabra o frase.
4.
Predecir próximos contenidos.
En síntesis, la enseñanza
recíproca se caracteriza por:
· Comprender la lectura como
un compromiso dialógico con el texto.
· Re-mediar la acción de los
alumnos con dificultades de lectura.
· Ofrecer nuevos ítems en el
equipamiento de herramientas culturales de los estudiantes.
· Ser apropiada por los
estudiantes a partir del uso antes de que comprendan plenamente qué es y cómo
funciona esta herramienta.
* * *
Reflexión:
Para concluir, quisiéramos
retomar la noción de alteridad elaborada por Bajtín (1979) que afirma que ser
significa ser para otro y para uno mismo a través de otro. Creemos que tener
esta concepción presente en la práctica docente permite diseñar y ejecutar
estrategias didácticas que activen la participación de los estudiantes y
promuevan su autonomía en los procesos de aprendizaje. El objetivo de conferir
roles epistémicos serios y significativos a los alumnos implica también
cuestionar nuestras propias prácticas docentes que no estimulen realmente su
desarrollo. El texto nos llama la atención sobre la necesidad de trabajar con textos
escritos y orales no solo para verificar la comprensión lectora explícita sino
también para emplearlos como dispositivos de pensamiento a partir de los cuales
los estudiantes sean capaces de construir nuevos significados.
Fuente:
Wertsch, J. (1999). La acción mediada en el espacio social. En La mente en acción (pp.
173-217). Buenos Aires: Aique.